Resumen

Los cuentos de Putas asesinas (2001) de Roberto Bolaño -como su narrativa en general- explícitamente discurren problematizando sujetos, tiempos y espacios latinoamericanos. Personajes que, aun exiliados, se vinculan con Chile pero a la vez se insertan en un espacio simbólico mayor. Este cronotopo latinoamericano está signado por la violencia. Pero también por la vaguedad con que se manifiestan en la escritura estos espacios entre lo real, imaginario y simbólico, a través, por ejemplo, del sueño. Se construye una proyección, una imagen que tiene en la contrautopía un referente constante. Queda la destrucción de un referente utópico, la crítica a lo que la generó y no le permitió avanzar. El contexto actual entonces está marcado por fuerzas ominosas que son observadas en los cuentos, abordadas sobre todo desde lo urbano.